Es imposible que su presencia pase desapercibida. Esta ahí y me mira. Me mira entre la pared traslúcida que nos divide y no me resisto las ganas de tomarla entre mis dedos y manosearla y hacerla transpirar hasta sentir que se desvanece por mi culpa. Está mal vestida, desalineada totalmente; el vestido plateado que se
le escapa por los bordes dejando ver su piel, y esa maldita capa con los colores amarillo y rojo (¡¿quién habrá aconsejado esa combinación?!) que ya pasaron de moda. Sin embargo, esto a ella ni siquiera le importa porque sabe que es una tentación difícil de evadir. Sabe que no me resisto.
Me convierto en asesina y le arranco la ropa. La desnudo, la dejo indefensa, disminuida ante el mundo que busca terminar con su vida. La observo, nada más oscuro, nada más sórdido se me había presentado en la vida. Es horrible, sus líneas no son rectas y las pocas curvas que tiene alcanzan una deformidad extrema: sus puntas no se tocan, pero ni siquiera coinciden. Su torso está compuesto por miles de píxeles incoloros.
le escapa por los bordes dejando ver su piel, y esa maldita capa con los colores amarillo y rojo (¡¿quién habrá aconsejado esa combinación?!) que ya pasaron de moda. Sin embargo, esto a ella ni siquiera le importa porque sabe que es una tentación difícil de evadir. Sabe que no me resisto.Me convierto en asesina y le arranco la ropa. La desnudo, la dejo indefensa, disminuida ante el mundo que busca terminar con su vida. La observo, nada más oscuro, nada más sórdido se me había presentado en la vida. Es horrible, sus líneas no son rectas y las pocas curvas que tiene alcanzan una deformidad extrema: sus puntas no se tocan, pero ni siquiera coinciden. Su torso está compuesto por miles de píxeles incoloros.

